“En cinco años ya casi nadie irá a la oficina a no trabajar”

Cal Newport, profesor de Computación en Georgetown; publica ‘Céntrate (Deep Work)’

Tengo 39 años: ya sé que la vida va en serio y hacia dónde. Nací en Texas: es muy grande. Tengo tres hijos a los que enseño a no confundir hiperconexión con comunicación, amistad y comunidad. El móvil hace muy difíciles hoy la concentración, aislamiento y aburrimiento, siempre imprescindibles para generar valor.
Las oficinas volverán a ser como antes de la pandemia?
Precisemos que ya antes de la pandemia las oficinas eran obsoletas y poco productivas. De hecho, la oficina fue concebida como una réplica de la fábrica para el sector servicios.
¿Y trabajar juntos en cadena en un mismo centro para dar servicios ya no es eficiente?
Lo que hacían esas grandes oficinas hoy lo hacen el software y los robots. Y entonces se podía obtener agrupando a los oficinistas en centros, como a los obreros en fábricas, para que se vigilaran unos a otros y trabajaran.
¿Está desfasado el taylorismo de producción en cadena aplicado al sector servicios?
Servía para generar valor entonces, pero ese tipo de trabajo que no requería casi formación ni concentración no nos sirve ya y, en cambio, sí hace falta otro más exigente.
Si los robots hacen de antiguos oficinistas, ¿los empleados deben hacer algo mejor?
Los oficinistas debían ser gestores y eso exige formación, implicación y concentración.
Peter Drucker revolucionó la oficina en los setenta predicando la dirección por objetivos.
Y acertó: los jefes no deben ser policías del subordinado, sino concentrarse en darle objetivos y autonomía para cumplirlos.
¿No sigue siendo lo mejor?
La digitalización ha dejado a Drucker obsoleto, porque hoy el trabajador solo crea valor si es capaz de crear algo que aún no hagan la inteligencia artificial y el software cada vez más sofisticado: tenemos que ser creativos.
¿Ahora usted y yo lo estamos siendo?
Lo intentamos, al menos. Pero esa creación de valor requiere aislamiento y concentración: trabajo profundo y creativo, y para lograrlo la oficina, donde tienes que confraternizar y hablar de fútbol y compartir chismes, no sirve: ahora hay que flexibilizarla.
¿El small talk , la charla entre colegas, no ayuda a conocerse para trabajar en equipo?
El tipo de dedicación que genera auténtico valor en la sociedad digital ya no puede lograrse solo yendo todos juntos a la oficina.
¿Acaso no te desconcentras más en casa?
Dentro y fuera de la oficina tenemos que luchar contra la hiperconexión adictiva y compulsiva a todas horas con varias pantallas, aplicaciones, redes…, que también impide la concentración para el tipo de trabajo profundo que es el único que hoy genera valor. ¿No nota el impulso de mirar el móvil justo cuando tiene que concentrarse? De eso hablo.
Defina “trabajo profundo”.
El que no se puede hacer charlando entre e-mail y e-mail mientras se van mirando loswatsaps y pasa la mañana. El trabajo que crea valor hoy no exige siempre presencialidad, pero sí profundidad, creatividad, rigor…Y el trabajo solo presencial apenas crea ya valor.
¿Y el valor del esfuerzo en equipo diverso, la imitación, los consejos de los veteranos…?
Podemos compartirlos sin necesidad de estar juntos ocho horas al día en un edificio.
¿Por qué ya no?
En tiempos de Drucker ya no se podía crear valor como en una fábrica: en los ochenta cada uno ya debía ser autónomo y en la sociedad del conocimiento solo cabe pensar por sí mismo. El creativo necesita libertad y autonomía para crear asociado con su empresa.
¿Y usted cómo lo sabe?
Lo veo en empresas recién nacidas que reorganizan sus equipos para que trabajen donde y cuando sean más productivos. Y si se tienen que reunir, se reúnen presencialmente o en teleconferencia solo cuando se precisa.
¿Cómo se mide su rendimiento?
No por las horas que están en la empresa, sino por el valor que generan estén donde estén a todas horas. En cinco años ya casi nadie irá a la oficina a no trabajar.
¿Cómo funcionan esas nuevas empresas?
Son asociaciones de creativos que crean valor desde donde prefieren y se reúnen cuando es necesario donde acuerdan. Están ganando más dinero que las tradicionales.
¿Ese cambio lo provoca la pandemia?
El teletrabajo en pandemia al principio fue un engorro y empeoró la productividad, porque la oficina estaba pensada para centros de trabajo presencial y no para disgregarse.
¿No se cansó usted de teleconferencias?
También vi que no perdía horas en la ida y vuelta a la oficina, y las empresas descubrieron que quienes de verdad generan valor lo hacen desde cualquier sitio a cualquier hora.
¿De verdad que no está en redes sociales?
Nunca he estado en ninguna.
¿Cómo va a vender su libro entonces?
Las redes sirven si otros hablan de tu libro en ellas, pero no si es el autor quien habla. Y se exagera su poder. Se puede vender sin redes. Y es difícil crear si pierdes el tiempo en ellas.
¿Qué aprende no estando en redes?
Que el trabajo profundo incluye aburrirse: de entrada, bajar estímulos. Yo paseo los problemas al aire libre desde niño, cuando aprendí en los aburridos viajes en coche familiar. Y consulto e-mail y móvil solo una vez al día; comparto un espacio digital con mi equipo y nadie más.

La Vanguardia | 22/3/2022

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